miércoles, 25 de noviembre de 2020

Manejo de emociones

 Las emociones se originan en nuestro interior como consecuencia de un estímulo externo. El significado etimológico de la palabra emoción es movimiento que surge o sale de adentro.

El manejo de las emociones es muy importante para nuestra salud mental. Manejar las emociones no significa reprimirlas o negarlas, sino reconocerlas y reflexionar acerca de lo que las ocasiona, así como de aquellos comportamientos que adoptamos cuando las experimentamos. Algunas emociones resultan displacenteras, pero esto no significa que sean negativas. Todas son reacciones naturales y animales. Lo importante es que logremos aceptar su pertinencia, pues aparecen de manera acorde a una u otra situación, con el objetivo de preservar la vida y la integridad, así como aquello que en el mundo civilizado ocupa dichos lugares (la dignidad, los derechos, la libertad de expresión).

La educación emocional consiste en aprender a dar cabida a las emociones de manera acorde con las situaciones que las suscitan, y, también, lograr canalizarlas por medios que buscan prescindir de la agresión física.

El primer avance hacia el manejo adecuado de las emociones corresponde a la capacidad de darse cuenta. Es decir, percibir claramente, sin preconceptos, aquello que sucede al interior del organismo (sensaciones, espasmos, movimientos musculares involuntarios, dolores, etc.) y la mente (fantasías, razones, preocupaciones, etc.), junto con la percepción clara de aquello que sucede a nuestro alrededor (movimientos, declaraciones, comportamientos, etc.). Justo después de que logramos percibir sin que nos contaminen los preconceptos, comenzamos a ser capaces de aceptar lo que sucede dentro de nosotros, así como por fuera. Entonces, a partir de estas comprensiones, avanzamos hacia el logro más importante: el de regular los impulsos.

Sugerencias para el manejo de las emociones

Primeramente debes tomar conciencia de tus emociones. Esto implica hacer una introspección (et.: mirar hacia adentro). Una forma de introspección es la meditación. Mientras meditamos observamos, no juzgamos ni criticamos; observamos lo que surge, emociones, sensaciones, sentimientos, pensamientos.

Luego de percibir, es necesario hacerse responsable de esto que surge.

Puede ser cierto que algo o alguien se constituya en el detonante de cierta emoción, pero nosotros tenemos la potestad y responsabilidad de regularlas a través de nuestro comportamiento. No podemos elegir las sensaciones corporales que acompañan la emoción, pero sí está bajo nuestras manos la posibilidad de cambiar nuestros comportamientos y moderar nuestras reacciones conductuales.

Existen muchas técnicas que puedes utilizar para manejar tus emociones. En general, todas las técnicas incluyen ejercicios de respiración que permiten disminuir la velocidad de procesamiento de la información, dando lugar a capacidades para actuar más lentamente. Otro aspecto común a muchas técnicas implica expresar de diversas formas todo lo relativo a las emociones; en general, estas formas corresponden a diversas expresiones artísticas (escritura, pintura, expresión corporal, música).

Desde la psicología y las disciplinas basadas en ella, existen varias técnicas, algunas con mayor soporte científico que otras. Te recomendamos indagar por tres de ellas: El Continuo Atencional de la terapia Gestalt, el Focusing, desarrollado por E. T. Gendlin y la Técnica de Liberación Emocional, propuesta por Gary Craig.

La respiración profunda es una mini técnica que puedes realizar todas las mañanas, así como cuando te encuentres emocionalmente aturdido. Es muy fácil de realizar:

·         Inspira lentamente contando hasta 10

·         Sostén el aire dentro de tu cuerpo mientras cuentas hasta 5

·         Exhala lentamente repitiendo frases como “me siento calmo”, “me siento relajado”, “todo esto también pasará”, “no es el fin del mundo”, etc.

·         Repite el proceso cuantas veces sea necesario.

Cuando sentimos depresión, tristeza o conflictos tendemos a respirar de manera rápida, poco profunda o entrecortada. Por ello, ejercitar nuestra respiración nos permite controlar mejor las emociones. Respirar profundamente puede ayudarnos a reducir la fuerza de las emociones negativas y comenzar a relajarnos y sentirnos más tranquilos.



Bibliografía

Craig, G. (2011). Técnicas de Liberación Emocional. Emotional Freedom Techniques.

García, E., Fusté, A., & Bados, A. (s.f.). Manual de Entrenamiento de Respiración. Barcelona: Univerditat de Barcelona.

Klagsbrun, J. (s.f.). Focusing Una herramienta corporal y mental para la autoexploración y reducción del stress. Obtenido de Previous Focusing: http://previous.focusing.org/es/focusing_una_herramienta_corporal_y_mental_klagsbrun_trad_riveros_031209.pdf

Sarrió, C. (19 de 07 de 2016). El "darse cuenta" en Terapia Gestalt. Obtenido de Terapia Gestalt-Valencia: https://www.gestalt-terapia.es/el-darse-cuenta-en-terapia-gestalt/

No hay comentarios.:

Publicar un comentario