martes, 13 de octubre de 2020

Habilidades para la vida

 Relacionarnos con las personas implica mucho más que el simple hecho de hacer contacto o tener algún trato con alguien. Requiere, en primer lugar, que cada persona se conozca y acepte tal y como es. Esto conlleva dejar a un lado los juicios previos y tratar de comprender a la otra persona; comunicarnos claramente sin que nuestras palabras hieran; solucionar problemas y negociar conflictos de la forma más positiva posible, etc. En definitiva, implica dominar una serie de destrezas y capacidades para desenvolvernos en la sociedad de manera eficaz, enfrentándonos con éxito a las diversas situaciones que nos plantea la vida.

Todo esto se agrupa bajo el termino Habilidades para la vida (HpV). La Organización Mundial de la Salud las define como “aquellas aptitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que nos permita enfrentar eficazmente las exigencias y retos de la vida diaria.” Escrito de esta forma, las HpV se orientaron a la promoción de la salud pública, es decir,  a retrasar la edad de inicio del consumo de alcohol, tabaco y cannabis,  prevenir conductas sexuales de alto riesgo, mejorar conductas relacionadas con la salud y la autoestima, promover el ajuste social positivo, mejorar el desempeño académico y/o prevenir el rechazo del grupo de pares etarios.

Las 10 habilidades consideradas necesarias para la vida humana, son las siguientes:

 

§  Autoconocimiento: Implica reconocer nuestro ser, carácter, fortalezas, debilidades, gustos y disgustos.

§  Empatía: Se trata de la capacidad de ponernos en el lugar del otro, entendiendo sus circunstancias y sentimientos, aunque no los compartamos.

§  Comunicación asertiva: Tiene que ver con nuestra capacidad de expresarnos tanto verbal como no verbalmente, en forma apropiada con nuestra cultura y las situaciones que se nos presentan.

§  Relaciones interpersonales: Nos ayudan a relacionarnos en forma positiva con quienes interactuamos, es decir, a tener la destreza necesaria para iniciar y mantener relaciones amistosas que son importantes para nuestro bienestar mental y social, mantener buenas relaciones con los miembros de nuestra familia, y a ser capaces de terminar relaciones de manera constructiva.

§  Toma de decisiones: Nos ayuda a manejar constructivamente las decisiones respecto a nuestras vidas.

§  Manejo de problemas y conflictos: Nos permite enfrentar de forma constructiva los problemas en nuestras vidas.

§  Pensamiento creativo: Nos permite explorar las alternativas disponibles y las diferentes consecuencias de nuestras acciones u omisiones, ayudándonos a ver más allá de nuestra experiencia directa y a responder de manera adaptativa y con flexibilidad frente a las situaciones que se presentan en nuestra vida cotidiana.

§  Pensamiento crítico: Es la habilidad para analizar información y experiencias de manera objetiva.

§  Manejo de emociones y sentimientos: Nos ayuda a reconocer nuestras emociones y las de otros, a ser conscientes de cómo influyen en nuestro comportamiento y a expresarlas en forma apropiada.

§  Manejo de tensiones y estrés: Nos ayuda a reconocer las fuentes de estrés y sus efectos en nuestras vidas, a realizar acciones que reduzcan las fuentes de estrés y a aprender a relajarnos de tal manera que las tensiones creadas por el estrés inevitable no nos generen problemas de salud.

 

 

Es importante impulsar desde colegios y hogares la educación y el conocimiento de estas habilidades en los procesos educativos, siempre con el fin de que los estudiantes las conozcan y las desarrollen, para afrontar eficazmente las adversidades que aparecen a lo largo del desarrollo.

Referencias:

§  Organización Mundial de la Salud (1993). Enseñanza en los colegios de las habilidades para vivir para niños y adolescentes.

 

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