Relacionarnos con las personas implica mucho más que el simple hecho de hacer contacto o tener algún trato con alguien. Requiere, en primer lugar, que cada persona se conozca y acepte tal y como es. Esto conlleva dejar a un lado los juicios previos y tratar de comprender a la otra persona; comunicarnos claramente sin que nuestras palabras hieran; solucionar problemas y negociar conflictos de la forma más positiva posible, etc. En definitiva, implica dominar una serie de destrezas y capacidades para desenvolvernos en la sociedad de manera eficaz, enfrentándonos con éxito a las diversas situaciones que nos plantea la vida.
Todo esto se agrupa bajo el termino Habilidades para la vida
(HpV). La Organización Mundial de la Salud las define como “aquellas
aptitudes necesarias para tener un comportamiento adecuado y positivo que nos
permita enfrentar eficazmente las exigencias y retos de la vida diaria.”
Escrito de esta forma, las HpV se orientaron a la promoción de la salud pública,
es decir, a retrasar la edad de inicio del
consumo de alcohol, tabaco y cannabis, prevenir conductas sexuales de
alto riesgo, mejorar conductas relacionadas con la salud y la autoestima,
promover el ajuste social positivo, mejorar el desempeño académico y/o prevenir
el rechazo del grupo de pares etarios.
Las 10 habilidades consideradas necesarias para la vida humana, son las siguientes:
§ Autoconocimiento: Implica reconocer nuestro
ser, carácter, fortalezas, debilidades, gustos y disgustos.
§ Empatía: Se trata de la capacidad de ponernos en el
lugar del otro, entendiendo sus circunstancias y sentimientos, aunque no los
compartamos.
§ Comunicación asertiva: Tiene que ver con nuestra capacidad de expresarnos
tanto verbal como no verbalmente, en forma apropiada con nuestra cultura y las
situaciones que se nos presentan.
§ Relaciones interpersonales: Nos ayudan a relacionarnos en forma positiva con
quienes interactuamos, es decir, a tener la destreza necesaria para iniciar y
mantener relaciones amistosas que son importantes para nuestro bienestar mental
y social, mantener buenas relaciones con los miembros de nuestra familia, y a
ser capaces de terminar relaciones de manera constructiva.
§ Toma de decisiones: Nos ayuda a manejar constructivamente las decisiones
respecto a nuestras vidas.
§ Manejo de problemas y conflictos: Nos permite enfrentar de forma constructiva los
problemas en nuestras vidas.
§ Pensamiento creativo: Nos permite explorar las alternativas disponibles y
las diferentes consecuencias de nuestras acciones u omisiones, ayudándonos a
ver más allá de nuestra experiencia directa y a responder de manera adaptativa
y con flexibilidad frente a las situaciones que se presentan en nuestra vida
cotidiana.
§ Pensamiento crítico: Es
la habilidad para analizar información y experiencias de manera objetiva.
§ Manejo de emociones y sentimientos: Nos ayuda a reconocer nuestras emociones y las de
otros, a ser conscientes de cómo influyen en nuestro comportamiento y a expresarlas
en forma apropiada.
§ Manejo de tensiones y estrés: Nos ayuda a reconocer las fuentes de estrés y sus
efectos en nuestras vidas, a realizar acciones que reduzcan las fuentes de
estrés y a aprender a relajarnos de tal manera que las tensiones creadas por el
estrés inevitable no nos generen problemas de salud.
Es importante impulsar desde colegios
y hogares la educación y el conocimiento de estas habilidades en los procesos educativos,
siempre con el fin de que los estudiantes las conozcan y las desarrollen, para
afrontar eficazmente las adversidades que aparecen a lo largo del desarrollo.
Referencias:
§ Organización
Mundial de la Salud (1993). Enseñanza
en los colegios de las habilidades para vivir para niños y adolescentes.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario