martes, 20 de octubre de 2020

La comunicación efectiva y afectiva en los diálogos entre docentes y estudiantes.


Uno de los principales retos que tienen los docentes es brindar espacios donde sea posible una comunicación efectiva con sus estudiantes. Y es que la comunicación es un aspecto fundamental en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

La comunicación es un proceso de interacción social que consiste en el intercambio de información entre dos o más participantes. Esta información puede ser verbal -por ejemplo cuando dos personas conversan- o, también, no verbal, como la información que percibimos a través de la expresión en la cara de quien, a través de sus gestos, nos hace saber si está enojada, alegre, triste, incómoda, de acuerdo o en desacuerdo. Dentro de la comunicación no verbal, el contacto físico es de gran importancia: un apretón de manos o un abrazo también nos transmiten información.

Enseñar es un proceso de comunicación por el cual el docente transmite los contenidos curriculares utilizando distintas herramientas y metodologías para que el alumno construya su conocimiento.

La comunicación efectiva busca utilizar un lenguaje adecuado para lograr un intercambio afectivo y empático entre el docente y los estudiantes, generando ambientes de armonía y solidaridad. En este proceso, el docente y los estudiantes interactúan en un contexto donde existen objetivos que van más allá de la transmisión de la información y que tienen como finalidad formar a los estudiantes académica y personalmente.

En el aula de clase es importante que los docentes cuenten con herramientas y habilidades efectivas que les permitan cumplir con el rol complejo de transmisores de conocimientos y, al mismo tiempo, de motivadores y mediadores en los procesos de interacción docente-alumno, con el fin de garantizar éxito y calidad en el contexto educativo.

Debemos tener en cuenta, que los docentes están expuestos a este proceso diariamente y la actitud es de gran importancia a la hora de transmitir mensajes. La manera de hablar y el desenvolvimiento que tengas dentro del aula puede decir mucho sobre ti. Por eso es recomendable tener una buena postura que refleje naturalidad y seguridad. Además, utilizar un lenguaje claro y adecuado son puntos clave que favorecen una comunicación adecuada.

Con base en esto, te invito a reflexionar con las siguientes preguntas:

  • ¿Le das importancia a las ideas y opiniones de tus alumnos?

  • ¿Tus estudiantes participan en clase? ¿Sienten confianza para hacer preguntas?

  • ¿Estimulas a tus estudiantes cuando la situación lo amerita?

  • ¿Qué haces cuando hay ruido en el aula de clase? ¿Gritas? ¿Hablas bajo ¿Cómo reaccionas y qué logras con esa reacción?

  • ¿Utilizas un nivel de lenguaje adecuado para el nivel en el que están tus estudiantes?

  • ¿Hablas demasiado rápido o muy despacio?

  • ¿Tienes contacto visual con tus estudiantes?

  • ¿Manejas un tono de voz adecuado?

  • ¿Te expresas de forma clara y precisa?

  • Si nadie participa en tus clases, ¿Qué piensas de tu comunicación afectiva y efectiva con los estudiantes?

Recuerda que una buena comunicación favorece un buen clima en el aula y, a su vez, el proceso enseñanza-aprendizaje.

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