Uno de los principales retos que tienen los docentes es brindar espacios donde sea posible una comunicación efectiva con sus estudiantes. Y es que la comunicación es un aspecto fundamental en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
La comunicación es un proceso de interacción social
que consiste en el intercambio de información entre dos o más participantes.
Esta información puede ser verbal -por ejemplo cuando dos personas conversan- o,
también, no verbal, como la información que percibimos a través de la expresión
en la cara de quien, a través de sus gestos, nos hace saber si está enojada, alegre,
triste, incómoda, de acuerdo o en desacuerdo. Dentro de la comunicación no
verbal, el contacto físico es de gran importancia: un apretón de manos o un
abrazo también nos transmiten información.
Enseñar
es un proceso de comunicación por el cual el docente transmite los contenidos
curriculares utilizando distintas herramientas y metodologías para que el
alumno construya su conocimiento.
La
comunicación efectiva busca utilizar un lenguaje adecuado para lograr un
intercambio afectivo y empático entre el docente y los estudiantes, generando
ambientes de armonía y solidaridad. En este proceso, el docente y los
estudiantes interactúan en un contexto donde existen objetivos que van más allá
de la transmisión de la información y que tienen como finalidad formar a los
estudiantes académica y personalmente.
En
el aula de clase es importante que los docentes cuenten con herramientas y
habilidades efectivas que les permitan cumplir con el rol complejo de
transmisores de conocimientos y, al mismo tiempo, de motivadores y mediadores en
los procesos de interacción docente-alumno, con el fin de garantizar éxito y
calidad en el contexto educativo.
Debemos
tener en cuenta, que los docentes están expuestos a este proceso diariamente y la
actitud es de gran importancia a la hora de transmitir mensajes. La manera de
hablar y el desenvolvimiento que tengas dentro del aula puede decir mucho sobre
ti. Por eso es recomendable tener una buena postura que refleje naturalidad y
seguridad. Además, utilizar un lenguaje claro y adecuado son puntos clave que favorecen una
comunicación adecuada.
Con base en esto, te invito a reflexionar con las siguientes preguntas:
¿Le das importancia a las ideas y opiniones de tus alumnos?
¿Tus estudiantes participan en clase? ¿Sienten confianza para hacer preguntas?
¿Estimulas a tus estudiantes cuando la situación lo amerita?
¿Qué haces cuando hay ruido en el aula de clase? ¿Gritas? ¿Hablas bajo ¿Cómo reaccionas y qué logras con esa reacción?
¿Utilizas un nivel de lenguaje adecuado para el nivel en el que están tus estudiantes?
¿Hablas demasiado rápido o muy despacio?
¿Tienes contacto visual con tus estudiantes?
¿Manejas un tono de voz adecuado?
¿Te expresas de forma clara y precisa?
Si nadie participa en tus clases, ¿Qué piensas de tu comunicación afectiva y efectiva con los estudiantes?
Recuerda que una buena comunicación favorece un buen
clima en el aula y, a su vez, el proceso enseñanza-aprendizaje.

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