Las emociones se originan en nuestro interior como consecuencia de un estímulo externo. El significado etimológico de la palabra emoción es movimiento que surge o sale de adentro.
El manejo de las emociones es muy importante para nuestra
salud mental. Manejar las emociones no significa reprimirlas o negarlas, sino reconocerlas
y reflexionar acerca de lo que las ocasiona, así como de aquellos
comportamientos que adoptamos cuando las experimentamos. Algunas emociones
resultan displacenteras, pero esto no significa que sean negativas. Todas son
reacciones naturales y animales. Lo importante es que logremos aceptar su
pertinencia, pues aparecen de manera acorde a una u otra situación, con el
objetivo de preservar la vida y la integridad, así como aquello que en el mundo
civilizado ocupa dichos lugares (la dignidad, los derechos, la libertad de
expresión).
La educación emocional consiste en aprender a dar cabida a
las emociones de manera acorde con las situaciones que las suscitan, y,
también, lograr canalizarlas por medios que buscan prescindir de la agresión
física.
El primer avance hacia el manejo adecuado de las emociones
corresponde a la capacidad de darse cuenta. Es decir, percibir
claramente, sin preconceptos, aquello que sucede al interior del organismo
(sensaciones, espasmos, movimientos musculares involuntarios, dolores, etc.) y
la mente (fantasías, razones, preocupaciones, etc.), junto con la percepción
clara de aquello que sucede a nuestro alrededor (movimientos, declaraciones,
comportamientos, etc.). Justo después de que logramos percibir sin que nos
contaminen los preconceptos, comenzamos a ser capaces de aceptar lo que sucede
dentro de nosotros, así como por fuera. Entonces, a partir de estas
comprensiones, avanzamos hacia el logro más importante: el de regular los
impulsos.
Sugerencias para el manejo de las
emociones
Primeramente
debes tomar conciencia de tus emociones. Esto implica hacer una introspección (et.:
mirar hacia adentro). Una forma de introspección es la meditación. Mientras
meditamos observamos, no juzgamos ni criticamos; observamos lo que surge,
emociones, sensaciones, sentimientos, pensamientos.
Luego
de percibir, es necesario hacerse responsable de esto que surge.
Puede
ser cierto que algo o alguien se constituya en el detonante de cierta emoción,
pero nosotros tenemos la potestad y responsabilidad de regularlas a través de
nuestro comportamiento. No podemos elegir las sensaciones corporales que
acompañan la emoción, pero sí está bajo nuestras manos la posibilidad de
cambiar nuestros comportamientos y moderar nuestras reacciones conductuales.
Existen muchas técnicas que puedes utilizar para
manejar tus emociones. En general, todas las técnicas incluyen ejercicios de
respiración que permiten disminuir la velocidad de procesamiento de la
información, dando lugar a capacidades para actuar más lentamente. Otro aspecto
común a muchas técnicas implica expresar de diversas formas todo lo relativo a
las emociones; en general, estas formas corresponden a diversas expresiones
artísticas (escritura, pintura, expresión corporal, música).
Desde la psicología y las disciplinas basadas en
ella, existen varias técnicas, algunas con mayor soporte científico que otras.
Te recomendamos indagar por tres de ellas: El Continuo Atencional de la terapia
Gestalt, el Focusing, desarrollado por E. T. Gendlin y la Técnica de Liberación
Emocional, propuesta por Gary Craig.
La respiración profunda es una mini técnica que puedes
realizar todas las mañanas, así como cuando te encuentres emocionalmente
aturdido. Es muy fácil de realizar:
·
Inspira lentamente contando hasta 10
·
Sostén el aire dentro de tu cuerpo mientras cuentas
hasta 5
·
Exhala lentamente repitiendo frases como “me siento
calmo”, “me siento relajado”, “todo esto también pasará”, “no es el fin del
mundo”, etc.
·
Repite el proceso cuantas veces sea necesario.
Cuando sentimos depresión, tristeza o conflictos
tendemos a respirar de manera rápida, poco profunda o entrecortada. Por ello,
ejercitar nuestra respiración nos permite controlar mejor las emociones. Respirar
profundamente puede ayudarnos a reducir la fuerza de las emociones negativas y
comenzar a relajarnos y sentirnos más tranquilos.
Bibliografía
Craig, G.
(2011). Técnicas de Liberación Emocional. Emotional Freedom Techniques.
García, E., Fusté, A., & Bados, A. (s.f.). Manual de
Entrenamiento de Respiración. Barcelona: Univerditat de Barcelona.
Klagsbrun, J. (s.f.). Focusing Una herramienta corporal y
mental para la autoexploración y reducción del stress. Obtenido de
Previous Focusing: http://previous.focusing.org/es/focusing_una_herramienta_corporal_y_mental_klagsbrun_trad_riveros_031209.pdf
Sarrió, C. (19 de 07 de 2016). El "darse
cuenta" en Terapia Gestalt. Obtenido de Terapia Gestalt-Valencia:
https://www.gestalt-terapia.es/el-darse-cuenta-en-terapia-gestalt/









